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Chéjov, Antón Pávlovich - pág.2
Indice de Biografías
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A menudo, toda la tensión expresiva del relato se concentra en un único detalle, mínimo pero significativo, a través del cual se abre de golpe ante el lector la interioridad del personaje o de la situación. Los intereses literarios de Chéjov se orientaron entonces hacia el teatro y, tras unas primeras adaptaciones de sus propias narraciones a la escena, escribió las piezas teatrales iniciales, empezando con sainetes cortos y emprendiendo proyectos más ambiciosos como Ivanov, su primera obra de éxito, estrenada en 1887. Tras la muerte de su hermano, tuberculoso como él, en 1890, emprendió un largo viaje a Sajalín, en Siberia, para realizar una investigación sociológica sobre la situación de los deportados al penal de la isla, cuyos resultados expuso en La isla de Sajalín (1893). Al regreso, su salud había empeorado, lo que no le impidió viajar a Europa ni ejercer la medicina, en lucha contra la carestía y las epidemias que asolaban la Rusia meridional. A partir de 1891 se instaló en una propiedad rural en Mélijovo, donde mantuvo una intensa relación con escritores e intelectuales admiradores que iban a visitarlo, y se dedicó a su labor literaria, a la vez que, filantrópicamente, ayudaba y aconsejaba a los campesinos, contribuyendo económicamente a la construcción de tres escuelas. Fue allí donde escribió sus mejores obras, consolidándose como un dramaturgo de los "estados de ánimo", con lo que consiguió, alejándose de la concepción clásica de acción dramática, dar un paso decisivo en el teatro europeo; recreó ambientes y personajes de la Rusia zarista abocados a vivir un destino mediocre que contemplan con pasividad o angustia, sin que puedan hacer nada por evitarlo.
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