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Wu Zetian o Wu Zhao, Emperatriz de China (625-705) - pág.2
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Una vez puestos en sus manos todos los resortes del poder, la ambiciosa emperatriz trasladó la capital imperial a Luoyang (657), medida encaminada a disminuir la influencia en la Corte de la poderosa aristocracia del norte, y dirigió personalmente las tareas de Gobierno, apoyándose especialmente en la baja nobleza y los estratos inferiores de la clase funcionarial; todo ello se produjo con el beneplácito del emperador, sobre quien Wu logró una influencia tan grande que llegó a controlar por completo su voluntad, aunque inteligentemente simuló actuar siempre en su nombre.
Tras la muerte del emperador Gaozong y el ascenso al trono de Zhongzong, Wu Zetian dio otro paso para asegurar su privilegiada posición en la Corte: como quiera que el nuevo soberano mostró pronto una actitud independiente, instigó un golpe palaciego que le depuso, elevando en su ligar a otro de sus hijos, Li Dan (Ruizong), más propicio a dejarse manipular por su madre. Sin embargo, no conforme con ello, en 690 obligó a Ruizong a abdicar y se autoproclamó emperatriz de China, adoptando incluso un nombre dinástico distinto, Zhou (Chou). Para consolidar su régimen, Wu llevó a cabo una cuidadosa estrategia de legitimización que incluía la "fabricación" de una nueva genealogía familiar sacralizando sus orígenes, para lo que se sirvió especialmente del ritual budista (véase budismo), el levantamiento de templos a sus antepasados y de gigantescos monumentos religiosos -entre los que destaca la estatua del Buda Maitreya de Longmen-, o el dictado de medidas populistas (incremento de salarios, exenciones de impuestos, indultos, etc.
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