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Rousseau, Jean Jacques (1712-1778) - pág.3
Indice de Biografías
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Como custodia de esta soberanía fijada en leyes surge el Gobierno, que tiene la finalidad de velar por el cumplimiento de las leyes en beneficio de todos.
La formación del hombre y la comunidad ideal.
En el Discurso sobre el origen de las desigualdades el pensamiento de Rousseau cambia totalmente. La sociedad y su entramado legislativo, lejos de suponer una protección para el individuo, se convierten en germen de desigualdades y de depravaciones. Como principal causa de tal degradación señala la propiedad privada. Para defender su propiedad, el poderoso se unió con otros poderosos, estableciendo leyes que defendieran sus derechos y oprimiendo a los pobres e indefensos. El hombre es bueno por naturaleza, dice Rousseau; es la sociedad la que, al desnaturalizarlo, le malea y le hace infeliz. La solución estará en la vuelta a su estado originario (a la espontaneidad de "el buen salvaje"), donde todo es bueno e incontaminado, porque se siguen naturalmente los dictados certeros del instinto. En su novela Emilio Rousseau imagina a su protagonista educado en el campo, lejos de la comunidad humana, siendo objeto de los principios educativos ideales. He aquí algunos de los principales: Es preciso que el niño no tropiece con inútiles prohibiciones o tropiezos a su libertad; ante las fantasías inmotivadas del niño, se debe oponer una denegación firme y resuelta sin castigos ni reproches; hay que educar mediante la acción, no mediante la palabra, que no tiene ninguna eficacia en la mente del niño; en general, en el proceso educativo nada es enseñable, sino que todo deberá ser "descubierto" por el educando.
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